Lo cierto es que tengo buenos recuerdos de ambos, pero los positivos se
concentran en aquel hombre que inspira los más buenos y nobles sentimientos. Un
hombre que lucha por sus convicciones e inquebrantable ante la más mínima
injusticia.
Mi buen abuelo, así lo llamo, es aquel que desde pequeño me enseñaba lo
correcto e incorrecto, lo conveniente y lo innecesario. Una mesurada
descripción sobre sus pertenencias sería, los frugelés que siempre tenía en sus
bolsillos, no solo para los nietos, sino para todos los niños que llegaban a la
casa por parientes, amigos o casualidad. Noble, porque su lema es “ayudar
engrandece el alma y fortalece el corazón”, espero seguir de manera correcta
esa premisa. Leal a su familia y su pueblo, porque nada más eso necesita el
hombre, o al menos eso mencionaba, a los amigos no les cobraba por sus trabajos
de maestro chasquilla y si lo hacía, siempre a un precio para y por el pueblo.
Podría seguir enumerando un sin número de virtudes, pero la que sin duda me
deja la mejor enseñanza es su humildad y fuerza de voluntad. Amo a mi buen
abuelo y espero lograr marcar su legado de la misma forma en que la plasmó en
el corazón de quienes lo conocen.
Bueno, aquí estamos con el lado diferente, lo llamo así porque no es
malo. He llegado a la conclusión de que su corte de vínculos familiares con
nosotros/as ha sido simplemente por su extremada libertad. Si bien, no he
aprendido grandes valores espirituales con él sí respeto haberme enseñado desde
la vereda de lo que no quiero ser. No por sus maldades ni responsabilidades mal
asumidas sino porque en serio se ha desviado del camino. Hubiera querido que
estuviera más presente con nosotros, que quizás a pesar de su alocada vida,
trataría -tal vez- de ser más cercano. Pero eso he aprendido, a no ser como él,
y como todo aprendizaje no es en vano, solo me cabe agradecer. Algún día sabré
por qué fue así o quizás no. Solo me queda claro que su camino es como la
utopía, mientras le veo en el horizonte alejarse, yo le sigo detrás, pero
cuanto más esfuerzo le ponga, más se aleja. Así y todo, mi abuelo diferente, me
ha hecho caminar y nada más.
Guillermo V.
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