lunes, 13 de julio de 2020

PASIÓN

Eventualmente caí entre tus brazos, pero primero caí en tu mirada, en mis deseos sinceros de besarte. Sentir mi corazón encendido, vivo y encarnado en emociones fluidas. Mis manos tibias deseando descubrir tu piel con mis movimientos erráticos, solo explorando tu bello paisaje. Besar tus comisuras, sentir mi carne en contacto con el aire de tu bosque, perderme en ti, iniciando en intimidad, nuestras furtivas caricias. Tocar tu pelo cada instante, entrelazar tus manos con las mías, besar suavemente tu cuello, perderme en tu blanca tez y en el sentido de tiempo y espacio. El deleite de tu elegancia hizo de mis labios ensimismarse sobre los tuyos, la pasión incontenida, de moldear mi cuerpo con el tuyo, qué finalmente se transforma en vernos, sintiendo, aunque sea un instante, como seres humanos. Y esto último, hace que todo valga la pena.

Guillermo V.

 


AMOR TOTAL

Quién podría negar la capacidad innata de los seres humanos por convertir nuestros deseos en un espejo del pretendido ser, si no es ser sino beber, beber las lágrimas, reír las caídas y descubrir los miedos para hacernos más fuertes. Moldear la vida y que ella nos modele de igual modo, muchos prefieren lo segundo, no hay culpa, es mucho más cómodo, pero ser y vivir lo primero es lo más difícil y más exquisito que cualquier otra pretensión. En lo que a mí respecta, nada importa, nada más que el amor ¿Qué amor? No importa cual, eso no le concierne ni al más sabio ni al más insensato, al igual que la muerte, nos llega a todos, para sentirnos, aunque sea unos segundos jodidamente vivos. Hay quiénes encuentran amor en la bohemia, hay otros que le hallan en lo material y las artes, yo, sin embargo, me enamoro de las esencias o del prejuicio a través de los ojos, el encanto invisible, las acciones incomprensibles y las sonrisas espontáneas. Soy a través del amor y las anécdotas, las amistades y los malos ratos. Todo es amor y risas, de otro modo, ya no estaría entre ustedes pobres diablos -por qué- porque igual amo la incertidumbre de vivir, pero más amo todavía, la vibración de las palabras en los corazones ajenos.

Guillermo V.

 


domingo, 12 de julio de 2020

QUIÉN

Extraño tocar las manos de alguien, que me recueste en su mirada, me sonría sin más… Extraño el valor de las risas al unísono por anécdotas y estupideces. Extraño los silencios en compañía, extraño las caricias y mimos sinceros, sobre todo los besos cálidos que respingan mi piel junto a quién sabe, nadie quiere ese lugar… Extraño amar… Extraño entregar… Extraño la belleza de escuchar un te quiero. Extraño la intimidad cálida de recostarnos, envolvernos el uno al otro como si fuéramos un solo ente, incorpóreo, etéreo que combinado con la furtividad de la noche pareciera una orquesta de luciérnagas carnales… Qué extraño es, extrañar a alguien sin saber a quién…

Guillermo V.


SENTIRSE

La insistencia característica de los despertares emocionales sigue siendo para mí un misterio, sin embargo, debo reconocer abiertamente que deseo abrazar con ternura lo que mis ojos sienten a través de los tuyos. Mi intensidad es irrisoria -quizás- para un mundo que constantemente se burla del amor o sus buenas intenciones, soliéndose ver como algo impensado, donde la superficialidad de las relaciones interpersonales suele proyectar mayor garantía a la expresión de la autosuficiencia. Sin complejizar mucho más, deseo ser metáfora entre mis manos y tu pelo, verme frágil contigo y sincero, enfrentarme a tus ojos y rendirme ante los suspiros involuntarios que me causa imaginarme cerca de ti. Si me preguntaras ¿Qué me impide enfrentarme a ti y tu suave elegancia? Mi respuesta es nada, solo quiero sentirme desnudo a tu lado, a través de miradas, encanto y pasión. Aunque no entiendo por qué ahora, vuelves y te manifiestas en mi recuerdo a través de tu aroma, y yo, en mis pensamientos, imaginando ingenuamente, cómo sería -tocar nuevamente- tu suave rostro con mis labios…

Guillermo V.

 


SUEÑO

Qué grato, sinceramente, qué grato soñarte, de ver tu rostro y pensar, que tus manos tibias recorren el contorno de mi cara, mis rasgos se deleitan a tan sensible silueta, despertando en mis pasiones, la gracia eterna de tus labios agitándose con los míos. Qué intenso coraje, sentir tus venas exaltadas, enraizadas a las mías, sentir el bosque de tu aliento agitado en mi cuerpo, un viento húmedo y acogedor, en la timidez del cuarto, pero que sin recato me hace querer más y más de tus caricias, la expectativa insana, el deseo furtivo, qué cada vez que lo pienso, se vuelve más y más abusivo. Quiero tenerte, quiero elevar mis impávidas células a tu carne, a desprenderme en alma sobre ti y esconderme luego, de tales sensaciones, para darme cuenta de ello, que todo había sido un perfecto sueño sobre el brillo ingenuo de tus bellos ojos.

Guillermo V.

 

REALIDAT

De la correcta compostura, del posicionamiento perfecto, de la moral idónea, de la angulosa infragilidad de los seres... De esos me río, porque antes era de ellos, porque antes era insincero, hoy soy real y basta con ello, con expresar los sentires, las inseguridades y transformarlas en mis propias herramientas. Te veré así entonces, mostrándome a ti desnudo, frágil pero fuerte, frágil ante todos, pero fuerte en realidat contigo, cómo hacerte ver que los errores no son los que dices, sino lo erróneo es lo que creen sobre ello, por una vez hazte sincera y vuélvete a mí para que seamos un perfecto error ante los ojos hipócritas del mundo, para volvernos aunque sea un segundo, reales.

Guillermo V.

 

 


INFIERNOS

¿Qué clase de bestia eres? Me golpeas con tu indiferencia, tu mala forma de verme, de encontrarte de frente con el rostro del pecado, quizás eso te duele. Ver reflejada mi mezquindad y mis deseos violentos de tan solo poseerte, tu miedo es fuerte, pero más fuerte es mi intensidad de moldearte con mis manos, de enfurecer el fuego de tus labios con mi tibio temperamento. Perdóname mis insolencias, mis banales infiernos que provocas con tu silencio, con tu irrestricta muralla detrás de tu mal querer. Provocaste la ruptura irreconciliable de lo que soy contra lo que quiero, y eso es, tu inocente mirada frente a mis endemoniados ojos.

Guillermo V.

 


FRÁGIL

El faro y las estrellas, iluminando mi camino, el faro aquí en la Tierra y las estrellas en el divino. Así es, la libreta de poemas sin dedicatoria aumenta, el corazón aguanta la dureza de las cáscaras andantes, semovientes, y distantes... A veces me siento anacrónico, mientras la velocidad del ser me supera, yo acarreo los sentires a paso mesurado, ni lento, ni rápido; cauto. Encuentro cobijo en el deseo, en la expectativa, en el pretender y querer, no en los humanos sino en las almas que caprichosamente deseo devorar, conocer y corromper, quitar su velo indiferente y desnudarlos frente a el espejo, para decir que somos iguales. Intensamente febril, frágiles y erróneos... De otra manera no pretendería desearles entre mi piel y sus ojos.

Guillermo V.

 


ABUELO NOBLE Y ABUELO DISIDENTE

Lo cierto es que tengo buenos recuerdos de ambos, pero los positivos se concentran en aquel hombre que inspira los más buenos y nobles sentimientos. Un hombre que lucha por sus convicciones e inquebrantable ante la más mínima injusticia.

Mi buen abuelo, así lo llamo, es aquel que desde pequeño me enseñaba lo correcto e incorrecto, lo conveniente y lo innecesario. Una mesurada descripción sobre sus pertenencias sería, los frugelés que siempre tenía en sus bolsillos, no solo para los nietos, sino para todos los niños que llegaban a la casa por parientes, amigos o casualidad. Noble, porque su lema es “ayudar engrandece el alma y fortalece el corazón”, espero seguir de manera correcta esa premisa. Leal a su familia y su pueblo, porque nada más eso necesita el hombre, o al menos eso mencionaba, a los amigos no les cobraba por sus trabajos de maestro chasquilla y si lo hacía, siempre a un precio para y por el pueblo. Podría seguir enumerando un sin número de virtudes, pero la que sin duda me deja la mejor enseñanza es su humildad y fuerza de voluntad. Amo a mi buen abuelo y espero lograr marcar su legado de la misma forma en que la plasmó en el corazón de quienes lo conocen.

Bueno, aquí estamos con el lado diferente, lo llamo así porque no es malo. He llegado a la conclusión de que su corte de vínculos familiares con nosotros/as ha sido simplemente por su extremada libertad. Si bien, no he aprendido grandes valores espirituales con él sí respeto haberme enseñado desde la vereda de lo que no quiero ser. No por sus maldades ni responsabilidades mal asumidas sino porque en serio se ha desviado del camino. Hubiera querido que estuviera más presente con nosotros, que quizás a pesar de su alocada vida, trataría -tal vez- de ser más cercano. Pero eso he aprendido, a no ser como él, y como todo aprendizaje no es en vano, solo me cabe agradecer. Algún día sabré por qué fue así o quizás no. Solo me queda claro que su camino es como la utopía, mientras le veo en el horizonte alejarse, yo le sigo detrás, pero cuanto más esfuerzo le ponga, más se aleja. Así y todo, mi abuelo diferente, me ha hecho caminar y nada más.
Guillermo V.

ENERGÍA UNIVERSAL

Tienen miedo de amar, pero quieren sentirse amados. Tiritan llenos de frío, creyendo que escapando de lo que sienten es el camino, pero en verdad no, amar es más fuerte que el miedo y es por eso que el amor cuesta conseguirlo, porque el amor nace para destruir el miedo, pero al amor, nada lo destruye.

Guillermo V.

FE EN EL AMOR

El amor es una palabra única, es algo por el cual la humanidad ha hecho grandes cuestionamientos de su naturaleza, pero yo, en lo que a mí respecta, se trata de un sinfín de bellos y magníficos momentos con otros seres humanos, con errores y grandes virtudes.

Con mi familia, por ejemplo. Con mis amigos, por ejemplo. Con mis parejas, por ejemplo.

El mundo es cruel con el amor y su ternura, haciendo que pase desapercibido en su dulzura, atendiéndose y acotándose a lo racional, y es, justamente, lo racional, lo que se apoderó del individuo.

Yo sigo amando, pero cuesta mucho perseverar en una lucha en la que la dictadura de lo racional, se apropió de nuestra intimidad. Haciendo de lo irracional, algo burdo, irrisorio e incluso, institucionalizando los sentires más complejos de la humanidad y su conjunto.

Vuelvo al amor… Lo conozco desde que tengo memoria; con palabras y actos propios de tal pérdida, porque eso es, perder sabiendo que haces algo bello en atención al otro, haciendo caer la fe irrestricta de lo que nos condenan a entender por racional.

Así es, soy un enamorado del amor, en los tiempos caóticos y vacíos de la fe inapelable de la realidad mercantilizada, donde todos quieren sentir la dulzura del amor, pero todos tienen miedo a amar.

Guillermo V.

DESEOSO TORMENTO

El deseoso lamento, de otra forma no podría catalogarlo… Las pulsaciones sensitivas de tu piel contra la mía, rodeándote con mis manos por el deslinde en tu cadera, mientras me encuentro con tus labios, me envuelvo en tus ojos profundos-enigmáticos, quemándome sobre tu piel. Trato de detenerme inútilmente, no puedo, me rindo ante tu querer, de tu querer funesto y quizás a medias, donde ahora me repliego y me escondo apenas ¿Por qué le llamo amor a algo así? tan infame ante las características morales del individuo y yo solo respondo amando y sembrando mi sentir. Mi pequeño sentir, en un universo lleno de caos, me aplico como tu fragancia sobre tu cuello, te beso y olvido, te beso y te veo, te beso y me desarmo, tardo un poco al darme cuenta que no he estado soñando, sino que me fundo entre tus huesos y tu carne ¿Es así el amor? O solo soy un romántico pasional, eludiendo las consecuencias de lo innecesario que es a otros dañar… La culpa no la he visto hace un tiempo atrás, y los arrepentimientos ya no quedan lugar en mis actos y hechos, solo vivo, corroyéndome en mis entrañas con verme tan prohibido sobre ti, con pasión a secas y aventura. Te deseo… Me capturaste y así me quedo, porque me atrapaste en mis pensamientos-sueños, te metiste donde no debiste, y lo peor es que me gusta. Te deseo… Qué infame tener que sostener algo tan delicado como verte de repente y cuando tu intensidad lo solicite, pero no merezco más que someterme a tus pecados. Que se repita, dice mi fogoso corazón, que se repita, dice mi carne con sinceridad, que se repita, que hasta el olvido quedó atrás, porque el recuerdo vuelve, y no solo tu carne, sino tus ojos que vuelven a los míos con locura traviesa de jóvenes quinceañeros, como te he dicho todo, te vuelvo a decir… Que se repita.

Guillermo V.

MUNDO EGOÍSTA

Labios que contemplo, de distancia y amaneceres, permíteme ser lo que siento que soy cuando te tengo a mi lado. Es absurdo pensar tenerte, no te tengo, nunca te tendré, tengo tus ojos a veces, pero corres a surcar paisajes lejanos a mí, sentires borrosos y austeros de mí. Envidio a aquellos bosques que respiran con fuerza a tu lado, a las tormentas que mojan tu rostro y a lo desértico de los estériles sitios que sé que recorres. Pero a mí, me dejas, sintiendo que mi amanecer inagotable es hoy más bien un cálido atardecer esperando a la eterna y poderosa noche, que temo, tiende a volverse perpetua ¿Dónde está mi sonrisa, si no es contigo? ¿Dónde encuentro mi ser inocuo a los males de este mundo infinito en errores? Pongo mis certezas en el impávido sentimiento de resignación, exasperando, en mi constante y continuo deseo de coincidir ¿Habrá entre todas las creaturas humanas del mundo, alguien cuestionándose el amor que no es posible entregar? Si es así, al menos me doy conformidad de que no soy el único. Qué tremendo encontrarme así, desnudo y a la vez, lleno de amor, amor por mí, agotándome, aburriéndome, quedándome con todo lo que soy sin poder compartirlo, qué egoísta es la gente… Qué me impide incluso, entregarme en carne, por sentir amor sincero…

Guillermo V.

AMARSE

Con el tiempo a cuestas he aprendido a abrazar la soledad, en un principio impuesta, en un principio dolorosa. Pero quien iba creer que es d...