domingo, 12 de julio de 2020

DESEOSO TORMENTO

El deseoso lamento, de otra forma no podría catalogarlo… Las pulsaciones sensitivas de tu piel contra la mía, rodeándote con mis manos por el deslinde en tu cadera, mientras me encuentro con tus labios, me envuelvo en tus ojos profundos-enigmáticos, quemándome sobre tu piel. Trato de detenerme inútilmente, no puedo, me rindo ante tu querer, de tu querer funesto y quizás a medias, donde ahora me repliego y me escondo apenas ¿Por qué le llamo amor a algo así? tan infame ante las características morales del individuo y yo solo respondo amando y sembrando mi sentir. Mi pequeño sentir, en un universo lleno de caos, me aplico como tu fragancia sobre tu cuello, te beso y olvido, te beso y te veo, te beso y me desarmo, tardo un poco al darme cuenta que no he estado soñando, sino que me fundo entre tus huesos y tu carne ¿Es así el amor? O solo soy un romántico pasional, eludiendo las consecuencias de lo innecesario que es a otros dañar… La culpa no la he visto hace un tiempo atrás, y los arrepentimientos ya no quedan lugar en mis actos y hechos, solo vivo, corroyéndome en mis entrañas con verme tan prohibido sobre ti, con pasión a secas y aventura. Te deseo… Me capturaste y así me quedo, porque me atrapaste en mis pensamientos-sueños, te metiste donde no debiste, y lo peor es que me gusta. Te deseo… Qué infame tener que sostener algo tan delicado como verte de repente y cuando tu intensidad lo solicite, pero no merezco más que someterme a tus pecados. Que se repita, dice mi fogoso corazón, que se repita, dice mi carne con sinceridad, que se repita, que hasta el olvido quedó atrás, porque el recuerdo vuelve, y no solo tu carne, sino tus ojos que vuelven a los míos con locura traviesa de jóvenes quinceañeros, como te he dicho todo, te vuelvo a decir… Que se repita.

Guillermo V.

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