¿Qué
clase de bestia eres? Me golpeas con tu indiferencia, tu mala forma de verme,
de encontrarte de frente con el rostro del pecado, quizás eso te duele. Ver
reflejada mi mezquindad y mis deseos violentos de tan solo poseerte, tu miedo
es fuerte, pero más fuerte es mi intensidad de moldearte con mis manos, de
enfurecer el fuego de tus labios con mi tibio temperamento. Perdóname mis
insolencias, mis banales infiernos que provocas con tu silencio, con tu
irrestricta muralla detrás de tu mal querer. Provocaste la ruptura
irreconciliable de lo que soy contra lo que quiero, y eso es, tu inocente
mirada frente a mis endemoniados ojos.
Guillermo V.
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