Extraño tocar las manos de alguien, que me recueste en su mirada,
me sonría sin más… Extraño el valor de las risas al unísono por anécdotas y
estupideces. Extraño los silencios en compañía, extraño las caricias y mimos
sinceros, sobre todo los besos cálidos que respingan mi piel junto a quién
sabe, nadie quiere ese lugar… Extraño amar… Extraño entregar… Extraño la
belleza de escuchar un te quiero. Extraño la intimidad cálida de recostarnos,
envolvernos el uno al otro como si fuéramos un solo ente, incorpóreo, etéreo
que combinado con la furtividad de la noche pareciera una orquesta de
luciérnagas carnales… Qué extraño es, extrañar a alguien sin saber a quién…
Guillermo V.
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