La insistencia característica de los despertares emocionales sigue
siendo para mí un misterio, sin embargo, debo reconocer abiertamente que deseo
abrazar con ternura lo que mis ojos sienten a través de los tuyos. Mi
intensidad es irrisoria -quizás- para un mundo que constantemente se burla del
amor o sus buenas intenciones, soliéndose ver como algo impensado, donde la
superficialidad de las relaciones interpersonales suele proyectar mayor
garantía a la expresión de la autosuficiencia. Sin complejizar mucho más, deseo
ser metáfora entre mis manos y tu pelo, verme frágil contigo y sincero,
enfrentarme a tus ojos y rendirme ante los suspiros involuntarios que me
causa imaginarme cerca de ti. Si me preguntaras ¿Qué me impide enfrentarme a ti
y tu suave elegancia? Mi respuesta es nada, solo quiero sentirme desnudo a tu
lado, a través de miradas, encanto y pasión. Aunque no entiendo por qué ahora,
vuelves y te manifiestas en mi recuerdo a través de tu aroma, y yo, en mis
pensamientos, imaginando ingenuamente, cómo sería -tocar nuevamente- tu suave
rostro con mis labios…
Guillermo V.
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